PINTURA DESPLAZADA

 

 

 

 

 

 OTRO CAPTORE  Artista Visual 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 DANILA ILABACA Licenciada en Diseño GráficoPontificia Universidad Católica de Valparaíso 

 

 

 

 

 

 

 CONSTANZA PEREZ  Licenciada en ArteEscuela de Bellas Artes de Valparaiso 

 

 

 

 

 

 

 

 CHRISTIAN CARRILLO Licenciado en ArtesEscuela de Bellas Artes de Viña del Mar 

 

 

 

 

 

 

 

 

 CARLOS SILVA Licenciado en ArtesARCIS  

 

 

 

 

 

 

 FABIAN ZAMORANOFAZU Licenciado en ArteEscuela de Bellas Artes de Valparaiso

 

 

PINTURA DESPLAZADA

 

Material sensible

 

Las técnicas de la imagen añoran hoy el mundo, sus distintos espesores, sus lugares y acontecimientos. Se pinta por diversos medios, se pinta con telas y cámaras, con gráficos diseñados para rescatar lo desaparecido, para recoger destellos fotográficos, para reunir información sensible. Tal vez ya no queda arte que defina lo que es el arte; solo restan prácticas imaginarias, formas de reposición, invocaciones y recursos de amparo. Los investigadores de la imagen y artesanos que se encuentran aquí y ahora, en este Valparaíso del siglo XXI, se preparan para salir a la caza del mundo. Al final, esta exposición es solo una conjetura real sobre las posibilidades de la abstracción.

 

Participan: Constanza Pérez, Fabian Zamorano, Susana Riveros, Christian Carrillo, Carlos Silva, Danila Ilabaca.

 

 Curador: Pedro Donoso

 

 

Material sensible: otras imágenes de la anticipación

 

En la trayectoria de la Escuela Municipal de Bellas Artes de Valparaíso, este momento expositivo cierra un ejercicio de tres muestras que se han planteado entre la necesidad de autoafirmación y un deseo renovado de proyectar los sesenta años de procesos pedagógicos cumplidos. O muy tarde o muy pronto, no lo sabemos, este ejercicio de maduración implica, por cierto, la discusión sobre ciertas expectativas y sobre ciertos medios para alcanzarlas. Para el caso, la pintura ha sido escogida como el parámetro de referencia para revisar las prácticas artísticas de los egresados/as y determinar en qué punto de la escena situarse: entre los conservadores o entre los rupturistas.

 

Valga aclarar que en el pantanoso campo de la enseñanza del arte nada queda totalmente invalidado. Nunca terminamos de saber cómo una escuela de arte genera, multiplica o reproduce las habilidades de sus practicantes para romper o conservar ciertas tendencias. A veces, una escuela puede parecer un mecanismo acelerador del azar. Otras, puede ser una fábrica de gustos y gestos para dar con un oficio. Sin embargo, como  reflejo de un proceso pedagógico crítico su intención debería apuntar a poner en cuestión la necesidad de la continuación: toda escuela debería contener también una antiescuela, la antítesis que busca la necesaria contradicción de sus premisas. Material sensible busca alojarse en esa indecisión a través de una serie de obras que no apelan a lo contemporáneo por curriculum, sino por supervivencia.

 

La responsabilidad recae en este caso sobre seis nombres, no todos ellos egresados de la Escuela Municipal de Bellas Artes. Fabián Zamorano, Constanza Pérez, Christian Carrillo, Susana Rivero, Carlos Silva y Danila Ilabaca no ofician como representantes institucionales, sino más bien asumen la osadía de hablar en nombre del arte producido sin una intención disciplinaria. A partir de ahí, la muestra Material sensible actúa como un índice de cambio sobre las expectativas diseñadas para las generaciones más recientes en la escena de Valparaíso y muestra un claro asentamiento en la imagen impresa, la fotografía y ciertas operaciones de trabajo colectivo en torno al textil. Es un material sensible porque es capcioso, limítrofe, incriminatorio en prácticas no controladas por la pintura. Este grupo heterogéneo de obras reunido por distintas circunstancias propone, entonces, una imagen sin destino, una fragmentación de lo representado, un trabajo todavía por hacer.

 

Y es que tal vez la pintura, por volver al tema, retoma su fuerza cuando se la recuerda como vieja técnica de guerra empleada por algunas tribus para untar sus cuerpos antes de entrar en combate. Aquí su ausencia deja paso a la imagen como un referente construido con restos y fragmentos. Incluso la inconclusión de un ejercicio textil es heredera de esa deuda contraída con un arte no representacional. Tal vez así se podría a pensar que Material sensible se acerca, si acaso, al análisis que Foucault llamaba arqueología de los medios: un acercamiento a investigaciones interdisciplinarias que permite observar los orígenes y circunstancias de determinados dispositivos tecnológicos. La pintura como tecnología de la imagen siempre tiene una eficiencia icónica que en Material sensible vuelve a resaltar. Y si aquí su ausencia es evidente, habrá que hacerla comparecer in absentia, tal como en un proceso se afirma el derecho del acusado a estar presente durante el juicio. Allí sigue impregnada testimonialmente en las paredes rugosas de aquella cueva donde quedaron grabados los primeros bisontes.

 

 

 

 

 

 

Fotografías Claudia Pinto Muñoz                      www.claudiapinto.cl